En una lucha de egos todos quieren ganar. No importa los medios, solo el resultado favorable para tu causa. Se meten en todos los líos posibles, usan malos modos, ... Lo que sea con tal de imponerse ¿Y la dignidad? Daño del que se darán cuenta más tarde, cuando crean que han ganado.
Lo que ignoran es que aquí, al final, vence el que abra los ojos antes. El hombretón, por mucho que lo niegue, necesita de otros egos. No los que sean una copia de su persona (los inadecuados), sino los que mejor se complementen consigo mismo para estar en paz con el mundo.
Oh, los egos...
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