Soy un chico que se puede motivar con cosas sencillas, desde algún deseo personal hasta una canción buena de rock, pero nada me da más fuerza que el amor. No tiene por qué ser hacia una mujer en concreto, puede ser hacia más cosas. Puedes adorar lo que estás estudiando porque estás haciendo por lo que realmente te desvivirías, aunque puedas pasar por algún momento malo, como en todas las relaciones. Puedes apasionarte con algún deporte porque te da ese puntillo de emoción que necesitas sentir cada fin de semana. Puedes idolatrar a un luchador porque admiras todos sus logros, respetas como dejó de lado la mala vida para centrarse en ser el mejor y, de cierta forma, quieres ser como él. Puedes amar todo lo que quieras, en mayor o menor medida, lo que necesites para sentirte vivo.
Aun así, no puedo negar cuál es para mí el tipo de amor más fuerte, ese que solo Cupido puede proporcionar. Basta con un flechazo para que todo empiece a cambiar. Una persona puede hacer que saques todo lo mejor que tienes, ya sea de forma involuntaria o no. Te da ese punto extra que necesitas en tu día a día, aunque también te da un toque más de locura, porque la única mirada que te amansa es la suya, su sonrisa es la que dibuja la tuya, son los bucles de sus rizos en los que te quieres perder, son sus labios el fruto prohibido que deseas probar. Son tantas las cosas que la ves donde sea, hasta en la sopa más caliente.
A quien voy a engañar, adoro sentirme tan vivo con ese sentimiento. Y si es recíproco, locura por partida doble. Aunque haya recibido tantos flechazos, siempre estaré con ganas de más hasta que llegue el definitivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario